miércoles, 3 de septiembre de 2014

La hora de despertar

Lo primero que recuerdo es a mi como de 8 a 10 años despertando una mañana para ir a la escuela, si soy sincero no tengo muchos recuerdos de cuando era niño, no sé si mi inconsciente los reprimió por arte propio o es que no quiero recordar, mucha gente habla sobre su primera vez, lo lindo que esperan que sea ese momento, en mi recuerdo puedo decir que aún no entraba a la pubertad, pero las películas mexicanas con el que ahora llamo soft porn me atraían mucho, causaban una cierta sensación en mi. Todo eran deseos de algo que no sabía que era, una sensación que me daba pena preguntarle a alguien mas, pero que sin duda quería probar, saber que se sentía un beso.


Siempre fui muy tímido de niño, ese día estaba yo en el patio jugando en la arena con mis animales de juguete, mi vecino me observaba desde hace unos momentos, lo recuerdo bien, mi madre siempre trabajaba, digamos que me quedaba con una muchacha que hacía de todo, menos cuidarme, volviendo a mi vecino el tenía en ese entonces unos quince años, era delgado, le gustaba dibujar siempre me mostraba sus dibujos y me trataba de enseñar a hacer papalotes, cosa que aún no se hacer, cuando salíamos a jugar a la calle el era como esa estrella con la que todos quieren juntarse es muy triste pensar en él ahora y ver que ya no queda nada de eso, jugaba yo en una historia estilo el rey león con mis animalitos, cuando me llamo:

-¡Alex! ¡Ven a la casa a jugar, tengo un nintendo nuevo!
- Si esperame voy - Sabía que no debía avisar, quiero decir, la chica estaba dormida en ese momento y no le gustaba que le molestara, cuando tomaba su descanso.

Deje mis juguetes en la arena, cruce la cerca y fui a verlo a su casa, la puerta estaba abierta, el ya se encontraba en la parte de arriba de su casa, en su habitación.

-¡Aquí esta el juego! ¡Vamos a jugar!

Encendió el juego, era algo nuevo para mi, un nintendo con el primer juego de mario bross algo que yo quería desde mis primos tenían uno, osea hace unos meses, Issac no hizo nada raro, jugábamos como cuando lo hacíamos en el patio, no pasaba nada diferente.

- ¿Quieres que te enseñe otro juego?
- He?... Si - Y yo seguía jugando.
- Pero tienes que verme.
- Espera, le pongo pausa... Ya.

Y entonces sucedió me beso, y yo sentía tan raro, no era como cuando estas enamorado que sientes tanto que no sabes que sentir, era diferente, a pesar de que ni siquiera me llamaba la atención sexualmente, porque en verdad aún no pasaba por mi cabeza la palabra sexual, sentirlo en mis labios de niño era algo muy rico, no me daba ninguna sensación negativa. De momento, me alejo de el y me dijo:

- Esto es un secreto, nadie debe saberlo, si no tu mamá te va a chingar.
- Si... No le vayas a decir.
- Pero tienes que venir a jugar todos los días. Le dices que al nintendo.
- Si, bueno.
- ¿Te beso otra vez?
- Si- Yo solo quería que se repitiera.
- Pero bájate el pantalón y quédate en calzones y acuéstate en la cama.

No tarde en responder con acciones, solo recuerdo que mi cuerpo temblaba pero no era miedo era algo así como excitación, mi "pipi" como así lo llamaba estaba paradito, no entendía nada de lo que hacía mi cuerpo, era instinto, era algo que había visto en las películas mexicanas. Cuando estuve recostado con mi playera de los power rangers y mi calzoncito blanco, con los pantalones en los tobillos, sentí el cuerpo de Issac sobre mí, me alzaba la playera y sentía sus besos en mi espalda, me daban muchas cosquillas. El se quito la playera, solo eso y estuvo así un rato, encima de mi, solo besándome la espalda.

- ¡Ya llegue hijo! ¿Dónde estás?- Gritó su mamá mientras abría la puerta de la casa.

Fue algo rápido, algo que en mi interior sabía que estaba "mal", era un secreto que ni a su mamá debíamos contarle, nos levantamos rápido de la cama, nos vestimos y seguimos jugando como si nada, a pesar de que hace unos segundos todo estaba en silencio.

-¡Acá mamá! Estoy con Alex - Gritó a su mamá desde la habitación que nos encontrábamos.
- ¡Acuérdate que es nuestro secreto, mañana vienes a jugar! - Me susurro demandante mientras yo asentí con la cabeza.


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